Mientras toda Irlanda se preparaba en junio de 1998 para votar en referéndum el Acuerdo de Paz de Viernes Santo, un pequeño grupo de disidentes del IRA Provisional opuesto al acuerdo se propuso llevar a cabo un atentado de dimensiones suficientes como para que obligara al distanciamiento entre Londres y Dublín, llegando a causar casi 30 muertos.
Omagh no se limita a narrar el mayor atentado de la historia de Irlanda, sino que además narra en antes y el después, la lucha de un pueblo por recuperar la verdad y la dignidad perdida. La película mantiene el ritmo perfectamente y la calidad interpretativa, así como la ajustada dirección, te hace estar al borde del llanto en varios momentos. No podía ser de otra manera.
Lo mejor: Las interpretaciones, sin excepción.
Lo peor: La crudeza de la historia.