
Solo en el norte podía darse una historia así: una disputa con resultado mortal causada por una vaca lechera, labriegos que viven por y para sus vacas y sus tierras, a los que quieren como a uno más de la familia, jóvenes envejecidos prematuramente por la dura vida del campo, que desean marcharse a la gran ciudad, que abandonan prematuramente los estudios por que hacen falta en la casa, elementos únicos de la vida rural norteña, pero como lo son también otros inigualablemente positivos como la capacidad de sacrificio, sacrificio por supervivencia, y sacrificio por amor, el amor paternal de ese viejo cascarrabias de Celso por su hija, la niña de sus ojos, o el de ese joven, Rai, que hace tiempo emigrara a la la ciudad y se queda prendado de la gente sencilla, de sus orígenes, de ese mundo que cree y dice odiar, y de la joven labriega, Val, que tomó el camino dificil, se quedó en el pueblo y se sacrificó, también ella, por partida doble; por su hermana, para que pueda salir adelante, para que al menos ella no tenga que dejar sus estudios y pueda salir adelante. Egoismo (capaz de matar) y sacrificio (capaz de morir) van unidos en esta película y este mundo.

La cinta de Gutierrez Aragón consigue completar un resultado francamente notable, y parte de la culpa es la magnífica ambientación de ese pequeño pueblecillo de montaña, a la que ayudan unas interpretaciones simplemente espectaculares de Juan Diego, Luis Tosar y Marta Etura, y de la jovencísima Clara Lago que defiende oerfectamente su papel en una película que, junto con otras como "Los lunes al sol", "Para que no me olvides" o "León y Olvido" demuestran el excepcional momento del audiovisual gallego en los ultimos años.
[+] El trío protagonísta y la ambientación del rural norteño.
[-] El amor entre Val y Rai surge demasiado rápido y puede resultar algo increíble.