Los Amantes crucificados es, probablemente, una de las obras más olvidadas del genial director de "Los 47 samurais", Kenji Mizoguchi. Rodada en un año especialmente proclibe del director (también de 1954 es otro de sus más celebres títulos, "El intendente Sansho", así como "La mujer crucificada"), "Los amantes crucificados" supone la adaptación al cine de una obra de teatro, célebre en su país natal, del Siglo XVII, y nos cuenta una peculiar historia de amor en tiempos de los samurais: Osan es acusada falsamente por tener una relación con su mejor trabajador llamado Mohei (lo que conllevaría una pena de crucifixión). Ante esta situación, ambos huyen rápidamente de la ciudad. Ishun, el marido de la joven, por su parte, ordena a sus hombres que los encuentren para evitar el escándalo que supondría. En su huida, Osan y Mohei se enamoran definitivamente.

Tras esto, podría parecer un argumento bastante repetido, pero el ritmo, la acción, la fotografía y los terceros personajes la convierten por contra en una película incluso original, con un final de libro. A pesar de durar casi dos horas, es muy dinámica, nunca se hace lenta ni larga, y hay un par de escenas (la de la barca y la del padre y el hijo) para enmarcar. Sin duda esta cinta es uno de esos clásicos que no deberían quedar en el olvido y que, por contra, no son tratados como tal.