domingo, 11 de septiembre de 2005

"Evil", de Mikael Håfström

Imagen

Erik, un joven de 16 años expulsado de su escuela por su comportamiento violento, recibe la última oportunidad cuando su madre la envía a un exclusivo colegio privado. Allí las cosas comienzan bien pero pronto decubrirá que no es un sitio normal y que los alumnos de bachillerato ejercen un cruel reinado del terror sobre los estudiantes de secundaria. Nominada al Oscar a la Mejor película de Habla no Inglesa (un premio, probablemente, excesivo), la cinta se ha convertido en Suecia en un verdadero fenómeno (no es para menos, era la primera nominación sueca desde Bergman). Con algunos ecos a la "Salò", de Passolini, aunque moviendose por derroteros completamente diferentes, mantiene de aquel film el introcducirnos en un espacio con jóvenes encerrados para hacer una dura crítica al actual sistema de valores.
Imagen

Y es que en Evil, cuando Håfström nos cuenta como el alumno mayor machaca al más pequeño, no está sino radiografiando la actual sociedad que permite impasible ver como el pez chico tortura al grande sin que los que estan por encima (en este caso, el director del colegio) muevan un dedo, por temor o simple falta de interés. Evil es, en realidad, la enésima visión de la guerra de clases, indaga en aspectos como la aceptación sistemática del sistema, y las represalias que este toma ante el que no parece dispuesto a aceptarlo y con un claro mensaje: la violencia siempre engendra violencia (el chico violento es maltratado en su casa, los más violentos bachilleres fueron atacados antes, el sistema se basa en ello), pero para que el simil entre el internado y la sociedad funcionen fallan algunos toques de excesiva moralina, casi pedagógica. Y es que pese a estar dirigida aceptablemente, Evil parte de la ventaja de un guión (basado en una novela homónima de Jan Guillou) que ofrece personajes creibles, algo complicado cuando buenos y malos están tan claramente marcados como aquí, pero finalmente naufraga en algunos aspectos, se limita a contar los hechos de modo superficial sin indagar en los propios personajes y se ahoga en un mar de buenas intenciones.

[+] La escena inicial, con la madre tocando el piano mientras el padre pega al hijo.
[-] El punto de partida es ilusionante, pero pierde fuelle.
La Frase: "Conzco la violencia, Pierre, he vivido con ella toda mi vida, y sé que no termina nunca"

Comentarios

Añadir comentario