Bajo el nombre de "Dark Water" aterrizaba en nuestras pantallas una de las propuestas más sorprendentes del año: el debút del prestigioso director brasileño (autor de "Estación Central de Brasil" o "Diario de Motocicleta") en una industria completamente diferente (la Hollywoodiense) y ante un genero (el terror) diametralmente opuesto al que acostumbraba a tocar. La elección para su desembarco es cuestionable: un remake de una película de Hideo Nakata, en autor de las dos "The Ring". Y realmente la película se resiente de ello, la película no sorprende y deja una tremenda sensación de Deja-Vù: Agua premonitoria de algo malo, fantasma de niña egoista atormentada por su oscuro pasado... en resumen, "Dark Water" ofrece, directamente, una nueva entrega de "The Ring", y a pesar de que mantiene un cierto grado de tensión al espectador, resulta predecible.

Dicho esto, hay que reconocerle a Walter Salles al menos el empeño que ha puesto en su debut norteamiracon: Consigue crear una atmósfera agoviante, la cinta está bien dirigida, tiene una buena fotografía, unos actores muy correctos (Jennifer Connely al novel de "Requiem por un sueño" o "Una mente maravilosa", y genial los secundarios John C. Reilly, Tim Roth, y especualmente Pete Postlethwaite, aunque los dos últimos en personajes que el guión no acierta a aprovechar del todo) y la música ayuda sobremanera a crear la atmósfera necesaria en cada momento. Además, Salles intenta haer de esta película algo más que una simple historia de terror: una reflexión sobre el drama del abandono, si bien esto último no lo consigue de todo debido a la falta de dedicación a los propios personajes.
[+] Los actores.
[-] No ofrece nada nuevo y se queda a medias en su reflexión sobre la infancia.