lunes, 21 de noviembre de 2005

"Schizo", de Guka Omarova, sorprendente vicoria en Ourense.

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Sorpresa en el Palmarés de la Décima Edición del Festival Internacional de Cine Independiente de Ourense, cuando el presidente del jurado del certamen, el portugués Joaquim de Almeida, anunciaba que "Schizo", el debut de la directora rusa Guka Omarova, que nos cuenta la historia de un adolescente de 15 años que ayuda al novio de su madre a reclutar boxeadores para combates ilegales. Un año más, y pese al cambio del jurado, la Calpurnia de Oro, en un intento de hacer de este un festival realmente independiente, va a para a una cinta que poco o nada dará que hablar, premiando a una de las cintas más pequeñas de las expuestas pero no por ello mejores (en la cual nada sorprendería, sin embargo, el premio al mejor actor al estupendo Olzhas Nusuppaev) y desechando productos mucho más aceptados por el público y crítica, tal vez por el hecho de venir precedidos de un mayor presupuesto o mas consagrado director. Y es que, esta edición, tanto crítica como público pareció decidirse por 4 películas que estuvieron, finalmente, lejos de los premios: "Manderlay", "Caché", "Me, you and everyone we know" y "Aislados". Sin embargo, el certamen pareció decidirse por huír del cine Europeo casi por sistema, aun cuando probablemente dió los mejores momentos en las salas durante la pasada semana.
El otro triunfador de la noche de ayer fué Kim Ki-Duk con su nueva película, "Hwal (El arco)", cuya carga sentimental pareció conmover a Almeida, y consiguió dos premios, incluyendo la mención especial del jurado, y otro de los premios fuertes, al Mejor Actor, que la convierten en la más laureada del certamen. "Mongolian Ping Pong" cerró el reconocimiento al cine oriental que faltó en la pasada edición (donde aún se recuerda la controversia causada ante la ausencia en Sección Oficial de algunos de los grandes folmes del año llegados desde el continente asiático) al recibir el premio al Mejor Director.
Así, el jurado cerró el décimo cumpleaños del Festival ourensano premiando de modo muy discutible (sorprendente que, según el propio Almeida, todos los premios se hayan alcanzado por amplia mayoría teniendo en cuenta lo discutibles que resultan) a las películas más amables y menos arriesgadas del certamen, esquivando las historias más difíciles, duras y comprometidas de las exibidas.
Este es al completo el polémico palmarés:

CALPURNIA AL MEJOR LARGOMETRAJE: "Schizo", de Guka Omarova
MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO: "Hwal (El Arco)", de Kim Ki-Duk
PREMIO "CARLOS VELO" AL MEJOR DIRECTOR: Ning Hao, por "Mongolian Ping Pong"
PREMIO A LA MEJOR ACTRIZ: Mairead McKinley, por "Molly´s way"
PREMIO AL MEJOR ACTOR: Jeon Sung-Hwan, por "Hwal (El Arco)"
PREMIO AEC A LA MEJOR DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Mutsuo Naganuma, por "The Hidden Blade"

Balance del festival
La décima edición del Festival de Ourense presentó más allá de la controvertida decisión del jurado, tal vez, un balance no todo lo positivo que podría en cuanto a éxitos y fracasos del Festival, aunque hay cosas que hay que mejorar todavía muchísimo. Sinceramente, el certamen presentaba probablemente la mejor cara de su historia: por fin la Sección Oficial huía de localismos y mostraba, esta vez sí, algunas de las películas más interesantes rodadas este año. Además, los 600 trabajos recibidos suponen todo un record y da muestra de la importancia conseguida por el festival en su sección de Cortometrajes. Sin embargo, hay que lamentar un año más de cierta falta de riesgo en la Sección Oficial y la poca ambición de la mayor parte de las demás secciones. Además, las colas, las mayores que se recuerdan en la capital ourensana, fueron a todas luces excesivas y un aspecto a mejorar o, al menos, frenar cuanto antes, y no deja de resultar desafortunado el excesivo número de butacas reservadas a prensa y jurado que a menudo lo que mostraban era un número importante de butacas vacías en la sala (incluso hubo quien se preguntó, irónicamente, cuando iba a ver el Jurado las películas de la Sección Oficial, pues en las Salas era dificil ver a sus miembros). Por otra parte, también claros y sombras en la repercusión del festival: su formato no ayuda, aunque ese error no es de ahora sino que fué cometido hace 10 años: no deja de ser un torta-y-pega de la mayor parte del resto de festivales nacionales que no se amolda a las necesidades ni demandas ourensanas, pues si bien parece mantener un programa muy apropiado para el ámbito local y consiga una mayor trascendencia en la prensa de ámbito local, su proyección nacional e internacional no ha crecido de modo visible este año, se ha encontrado con una escasa trasdendencia mediática y dificultades para salir del ámbito comarcal o provincial o, a lo sumo, gallego. Probablemente, la sensación de que el festival ha tocado techo, económica y socialmente, es la peor sensación que se ha podido quedar del festival.

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