Kim Ki-Duk se autoreclama como uno de los directores más prolíficos del panorama internacional. Si a estas alturas del pasado año se estrenaba la contemplativa
"Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera", y solo unos meses después podíamos disfrutar (casi simultaneamente) de otras dos obras suyas, la intimista
"Hierro 3" y la menos acertada
"Samaritan Gril", el director surcoreano presenta ahora en pleno tour festivalero (San Sebastián, Sitges, Valladolid, Ourense, Santiago...) una nueva obra, dando vueltas (como en Hierro 3) al amor en el mas amplio de sus sentidos, mediante la historia de un hombre mayor que se enamora locamente de una quinceañera con la que pretende contraer matrimonio cuando esta cumpla los diecisiete.

Tras el pequeño bajón del realizador con su penultimo film, el surcoreano regresa con "El Arco" a su mejor aspecto, da continuidad narrativa a su modo de contar historias que ya mostró con "Primavera, verano" y "Hierro 3" volviendo a ofrecer una historia con una impresionante fuerza visual y cuidada estética, una selección musical apropiadísima y bien usada, acorde con las imagenes, y una historia sencilla con muchos silencios y pocas palabras, que en cualquier caso resultarían innecesarias. Esto ultimo se debe, en parte, al excelente trabajo de los dos actores principales. Pese a un final basado en un realismo mágico que no existe hasta entonces y que, por ello, descoloca, y parece moverse en un plano y espacio diferente al del resto de la obra, Kim Ki-Duk se rectifica volviendo a la senda de sus trabajos más contemplativos e intimistas con una película muy acertada.
[+] La fuerza visual del film.
[-] El final resulta chocante.