En 1933 Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack rodaban la primera versión de King Kong. La historia de amor entre un gorila gigante y una vella mujer, asi como sus espectaculares características técnicas (utilizando como nunca antes la tecnología stop-motion, que aún sigue vigente en la actualidad (aunque, ciertamente, solo la utilice Tim Burton, y con una ampliación de los propios recursos del sistema que resulta impresionante), crearon una espectación sin precedentes y sorprendieron al mundo. La original King Kong sirvió, también, para encumbrar a Fry West como un mito sexual de la época (su cameo en la nueva versión no pudo producirse, finalmente, por su fallevimiento). Pese a su esquisited técnica y la idea original en 1933, el film pedía desde hace tiempo un remake con el que aprovechar la tecnología, siempre en aumento. En 1976 llegaba el primer intento, dirigido por John Guillermin y protagonizado por Jessica Lange. Un intento desafortunado que recibió un rotundo fracaso de la crítica y un éxito por debajo de lo esperado entre el público, y creó muchas dudas entre productores y directores a la hora de volver a intentarlo. Casi 30 años después, Peter Jackson (que pese a no ser el director mas talentoso de america ni estar cerca, de su valentía nadie duda: tampoco nadie se habia atrevido, en su día, con Tolkien) toma el desafío tras su éxito comercial de la trilogía El Señor de loa Anillos.

Y, con sus mas y sus menos, se podría decir que el King Kong de Peter Jackson es, cuanto menos, un buen remake que se mantiene siempre al servicio de la versión de los 30, que comienza con unos acertadísimos créditos iniciales que dan paso a una película realmente interesante, aunque con excesiva duración y muchos altibajos.
Vaya por delante una cosa: No soy seguidor de ESDLA, la primera me pareció aceptable, pero las otras 2 redundantes, pesadas, aburridas y muy largas... y precisamente King Kong tiene alguno de estos defectos. Sin embargo el respeto que Peter Jackson muestra en este film hacia los clásicos (en concreto, al menos, al que nos ocupa) inspira personalmente cierto respeto hacia Peter Jackson.
La primera parte de la película esta francamente bien, la Gran Depresión Americana y los problemas de una actriz de teatro para ganarse algo de dinero, que incluso se ve obligada a robar una manzana para comer de vez en cuando. Luego llega a su vida un director loco que cree en si mismo y, mas adelante, un mono gigante. Nada nuevo bajo el sol (buena señal).
La llegada a Skull Island y las primeras escenas allí son impresionantes. Después sigue manteniendo un buen nivel. Pero Jackson vuelve a perderse en escenas excesivamente largas (como la larguísima y repetitiva lucha entre Kong y los T-Rex que pierde eficacia a los 2 minutos y se extiende durante casi 20) y un par de sus postalcitas que tan buen resultado le dieron en ESDLA pero que suponen un exceso claro. Sin embargo, se llega al intermedio (en los cines en donde sse decida hacer. En cualquier caso la película si está preparada para tomarlo, o al menos eso parece) con un muy buen sabor de boca.
La segunda parte del film comienza a hartar un pelín hasta la salida de Skull Island hasta NY. Se comienza a desarrolar el cariño ("amor") entre la bella y la bestia (en este aspecto, esta versión pone más de lo primero que de lo segundo, y Los malabares de Noami Watts son mucho mas creibles que las inclinaciones sexuales hacia un mono gigante de Jessica Lange). Entretanto, un par de criaturas más y una cierta caricaturización de algunos personajes. La película retoma interés, y de que modo, en la vuelta a la gran ciudad, ya con Kong. Se profundiza en la historia entre Ann y Kong, y Jackson, sinceramente, lo hace bien.

Los actores: Noami Watts está (además de guapísima, glamurosísima y con una clase que ya quisieran para ellas las grandes sex-symbols de Hollywood) impresionante. Consigue una actuación sobresaliente pese a actuar en el 90% de las tomas sobre un fondo azul y con un compañero inexistente. Se podría decir que ella solita consigue más química entre Ann y Kong que Nicole Kidman y Will Ferrell o que Kisten Dunst y Orlando Bloom, por poner dos ejemplos que resultaron espantosos este mismo año. También Jack Black consigue otra interpretación muy buena y solo Adrien Brody realiza una interpretación mediocre.
Resumiendo, King Kong es probablemente el mejor Blockbuster del año, una película muy acertada pero a la que sin embargo le sobran mínimo unos 30-40 minutos (no me imagino una versión extendida de esto, en todo caso, el DVD debería incluir una versión recortada). Y es que, hay que reconocerselo, Peter Jackson acertó en una apuesta complicada. Eso si, le sigue faltando mesura (y mucha).
[+] El respeto por el clásico de 1933
[-] Su excesivo metraje.