Una joven aspirante a actriz se introduce, mediante sus amistades, en el mundillo del circuito teatral americano. Es Eve, una muchacha de aspecto angelical y dócil tras el que se oculta una hiena dispuesta a devorar a todo el que se cruce en su camino. La joven engaña, seduce, halaga, atrae y pisotea a todo el que necesita para introducirse en el mundo al que aspira pertenecer, desde actrices de éxito hasta productores o guinistas. Pero tal alguien juegue sus cartas mejor que Eve, y tal vez haya conseguido desenmascararle. Tal vez alguien sabe, en realidad, toda la verdad sobre Eve Harrington.

Obra maestra indiscutible, Eva al Desnudo consiguió ni mas ni menos que 14 nominaciones a los Oscars (nunca una película, aún hoy, la ha superado en este aspecto, y solo Titanic ha conseguido igualarla, aun teniendo en cuenta la mayor cantidad de categorias actuales. Incluso consiguió otro hito: conseguir introducir a dos actrices en una misma categoría: tanto Anne Baxter como Thelma Ritter, aunque el Oscar a la Mejor Actriz Protagonista recallera en Judy Holliday por "Nacida ayer") consiguiendo hacerse con 6 de ellos, entre estos el de Mejor Película y Mejor Director, en una de los años más impresionantes que ha dado la historia del cine (se juntaron ni mas ni menos que "Eva al Desnudo", "El crepúsculo de los dióses", "Nacida Ayer" o "El tercer Hombre", solo por poner unos cuantos ejemplos). Además, ese mismo año conseguía una buenísima acogida en Cannes, llevandose una Palma de Plata a la mejor actriz y un Premio Especial del Jurado.

Eva al Desnudo supuso, además su mayor obra maestra, el film que dió a conocer al mundo a Mankiewicz (su obra más resaltable, excluyendo esta, llegaría a partir de aquí: Operación Cicerón, Julio Cesar, Ellos y Ellas, La Huella...), valiéndose, sin desmerecer una dirección ajustada al milímetro (especialmente en el apartado artístico y con una fotografía que sabe tomar del blanco y negro su elgancia al máximo), del que probablemente sea uno de los 10 mejores guiones de la historia universal del cine (escrito por él mismo), sórdido hasta lo mas hondo (tómese como ejemplo el escabroso detalle de que a Eve ni siquiera le resulta necesario utilizar su maldad como lo hace: tiene gran cantidad de amigos influyentes dispuestos a ayudarle) y toda una clase de cine en cuanto a evolución y psicología de sus riquísimos personajes, encarnados además por uno de esos repartos inimaginables hoy, entre otra cosa por estar lleno de esos actores que ya no nacen: contando con musas de la talla de Bette Davis y Marilyn Monroe, tan impecables como siempre, o con una Anne Baxter que consigue la mejor interpretación de toda su carrera. Una película atemporal, que toma de sus diálogos directísimos su mejor arma y que, por todo lo dicho antes y otras cosas que se quedan en el tintero, ocupa por derecho propio un lugar de oro en la Historia del Séptimo Arte.