En 2002, una película española conseguía sorprender a propios y extraños, romper la taquilla y conseguir (algo complicado en este país) aunar público y crítica en torno a ella. Se trataba de una comedia de enredos al más clásico estilo... si no fuese por que sus protagonistas ¡cantaban!. El musical español, género históricamente poco tocado y casi nunca con éxito (ni calidad), aparecía después de décadas con un buen ejemplo del camino hacia el éxito en una producción española de este tipo: la película resultaba viva, básicamente de entretenimiento, sin mayores espectativas pero desde luego muy divertida, y sus números musicales se basaban en canciones conocidas por todos. Sirvió para lanzar definitivamente al estrellato a sus estrellas femeninas (Paz Vega y Natalia Verbeke) y crear una nueva escuela de comedia (como comedia, no como musical, obviamente) española de la que, por otra parte, no saldría ningún producto comparable.

3 años después aparece en nuestras pantallas una secuela que, por otra parte, ya intuíamos no tardaría en llegar. Sin embargo, tal vez la palabra secuela sea excesiva para este título, y ahí reside el principal problema de la película: realmente "Los dos Lados" no es una 2ª parte al uso, sino más bien un ejercicio guionístico de tratar de estirar la idea (o el éxito) hasta llevarla al límite. Se echan en falta las actrices del pasado (o más bien sus personajes) y una explicación de lo que pasó en la vida de los personajes (a los que has echo tuyos, a lo que debió gran parte aquella primera parte) estos 3 años (el recurso "tres años después..." es sencillo, pero no el más efectivo)...
Pese a esto, lo cierto es que el guionista David Serrano consigue sacar un guión aceptable (más como guión indpendiente que como guión secuela, pero aceptable al fin y al cabo), en el que, sin embargo, hay algunos peros importantes (por ejemplo, dicen él y Martinez Lázaro que aquí, como en "Los 2 lados", se ve una cierta falta de madurez de los personajes masculinos, pero en realidad en toda la cinta es dificil encontrar un solo personaje maduro, y por contra abundan personajes planos y estereotipados -ocultados en una falsa huida de los estereotipos- que no saben lo que quieren y que intentan, a los 30, comportarse como se comporta el que con 20 quiere tener 5, como si de un extraño síndrome de Peter Pan generalizado invadiese el film).

Y delante de ese guión se encuentran los mismos pros y las mismas contras que podríamos decir de Gutierrez-Lázaro que en "El otro lado". Bien es cierto que la elección musical se tambalea (hay cosas/reacciones cantadas -si atendemos a la máxima del músical: las canciones son diálogos- en la escena principal del film que no son del todo comprensibles) pero por contra la calidad de las coreografías de Enrique Baños no pierde frescura ni oficio, y cuenta, ahora sí, con una actriz que realmente se siente cómoda cantando y bailando como es Lucía Jimenez (impresionante el homenaje a la Michelle Pfeiffer de "Los fabulosos Baker Boys), y que se convierte, junto a la capacidad interpretativa de Pilar Castro (una eterna revelación) y a los 2 intérpretes principales masculinos, en lo más destacable del reparto.
Pese a todo lo dicho, lo cierto es que no se puede negar que el filme es amable y entretenido, el tiempo se pasa bien, algunos números musicales se disfrutan mucho y algunas situaciones son desternillantes. Simplemente, se echa de frescura la frescura del guión de su precuela.
[+] Las coreografías y Lucía Jimenez
[-] La falta de cohesión (entre sí, y con su primera parte)
Nota: 6