El secuestro, terminado en matanza, de 11 atletas israelíes en las Olimpiadas de Munich´62 por parte de un grupo armado palestino (Septiembre Negro) es el punto de partida elegido por Steven Spielberg para su nueva película: Munich. A partir de ahí, nos cuenta las represalias israelíes, mediante la serie de asesinatos programados por la Mossad y desde los ojos de un miembro de esta organización secreta. Una reflexión abierta (y sobretodo pesimista) al rededor del conflicto israelí-palestino pero, sobretodo, del terrorismo de estado como método de lucha (¿venganza?) para luchar contra el terrorismo. ¿Hasta donde está legitimado un pueblo?, ¿Hasta donde pueden llegar los estados?.

Spielberg juega a ser neutral. No le sale, pero casi. Un posicionamiento leve, muy leve, que deja entrever que querría hacer una película más clara en este aspecto, pero no se atreve. Sin embargo, sus dotes de director quedan fuera de toda duda tras esta cinta. Sin ir más lejos, esta es, probablemente, la película mejor dirigida por el judío (aquí, supongo, si es importante el dato) desde (y solo igualada o superada por) La célebre Lista de Schindtler. Una conseguida fotografía setentera, inmejorable magnífica ambientación y unas magníficas actuaciones lo ayudan, ciertamente. Y la música de John Williams también, aunque tal vez su uso se extralimita demasiado. ¿Cual es el problema?. Tal vez Munich deje un cierto vacío: Vacío de un guión errático por momentos, repetitivo casi siempre, y sin conseguir causar sentimientos en el espectador. Al menos no como debería. Vacío, también, el de sus personajes, salvo el de Eric Bana, cuyos excelentes actores no son del todo capaces de superar. Unos personajes poco definidos marcan irremediablemente una película, y es el caso. Los personajes dal igual al espectador, le da igual lo que le ocurra. Por último, el metraje es el otro gran problema del filme; 2 horas y media que se alargan, y se alargan hasta llegar por momentos a ninguna parte.
Munich es una película con una labor magistral de Steven Spielberg, de la que podríamos destacar cientos de escenas aparentemente redondas. Pero falla el conjunto, entretiene hasta bien entrado el final, pero no consigue arrancar al espectador un sentimiento (ni de tristeza, ni de odio, ni de rabia...). Munich es, por tanto, una película efectiva, pero se queda muy lejos de la gran obra que podría haber llegado a ser.
[+] Los actores, la dirección, la ambientación, la fotografía.
[-] El metraje, el guión, los personajes.
Nota: 6.5