Mario Vargas Llosa siempre ha supuesto un autor especial: en pleno auge del realismo mágico, el peruano se convirtió, por derecho propio, en una de las plumas más importantes en lengua española del Siglo XX. Triunfaba con elementos bien distintos a aquellos: la crudeza de la más cruel realidad sudaméricana era su arma, ya desde sus lejanos "La ciudad de los perros" o "Los cachorros", hasta su última novela (2000), cuya adaptación al cine nos ocupa: "La fiesta del chivo". No es esta la primera adaptación cinematográfica de un libro del autor sudamericano ("Tirano Banderas", "Pantaleón y las visitadoras"...) aunque si en aquel en el que, tal vez, más se ha involucrado. No en vano, es su hermano, Luis Llosa, el encargado de llevar al cine la novela en la única película con representación española en la pasada Belinale.

Sin embargo, la realidad nos trae a que, en realidad, no cuaja como debe, si bien demuestra claramente que cuando tienes una buena historia, esta se cuenta sola. Con esa ventaja juega Luis Llosa, tiene la genial historia de su hermano para tirar de ella. No es fiel al libro en todo momento, pero si mantiene un guión bien adaptado que capta el espíritu de la novela(como ya dijimos, el propio Mario se involucró en el guión). El problema es que no consigue, en ocasiones, transmitir todo (la rabia, el odio, la desesperación o la impotencia) lo que transmite la novela. Y eso que cuenta con unos actores mas que aceptables, una casi desaparecia en los ultimos años Isabella Rosellini (que bueno verla), y una sorprendente (a la par de guapísima, por cierto, acertadamente parecida a Rosallini cuando esta era mas joven -de hecho hacen el mismo papel en epocas diferenes-) Stephanie Leónidas, pero sobre ellas, y los demás, un Tomás Milián (al que solo recuerdamos, y muy vagamente, de Traffic). Le sobra metraje, pero la historia fluye a través de los actores consiguiendo un resultado que, si bien no es el deseado, si resulta plenamente disfrutable.
[+] Los actores, especialmente Tomás Milián.
[-] Metraje excesivo y estética poco acertada en ocasiones.
Nota: 6