El 2 de Marzo de 1974 la dictadura franquista ejecutaba al penúltimo (ver "La muerte de nadie: El enigma Heinz Chess") reo a garrote vil: un joven anarquista, perteneciente al MIL (Movimiento Ibérico de Liberación) y acusado de causar la muerte a un policía. 32 años después el cine español realiza su primera incursión en la figura de Puig Antic de la mano de Manuel Huerga, un director semidesconocido y que apenas ha trabajado nunca fuera de Catalunya, pero que demuestra un oficio, conocimiento del medio cinemátografico y respeto por la historia y la figura de Salvador fuera de toda duda llamado a no gustar, sin embargo, a todo el mundo, mas por motivos políticos que puramente fílmicos.
Y eso, precisamente, es el primer gran acierto de la película. Salvador es mostrado como lo que fué, un joven que soñó con cambiar el mundo, pero un humano al fin y al cabo, que siente miedo como lo haría cualquiera. Lejos de heroicidades, Salvador nunca quiso ser un mito, por encima de todo quiso vivir. Huerga sabe posicionarse así y alejarse de la archiconocida fórmula mas cercana a un film de "vidas de santos" que a una aproximación histórica (lo contrario a lo que parecía esperar, visto su
comunicado sobre el film, MIL, o como se hace llamar, MIL Sociedad anónima. Sic.). Eso me gustó (parecerá algo obvio, pero tenemos ejemplos de sobra por los que pensarque se podía haber hecho de otra manera).
Me gustaron también las interpretaciones. Daniel Brühl está sobervio y, aunque se haya dicho mil veces, la verdad es que borda el castellano y el catalán, y no desentona. Tambien están estupendas las 3 actuaciones femeninas de la cinta: Ingrid Rubio, Leonor Watling y la semidesconocida Carlota Olcina.
La música anda a la zaga, casi siempre bien escojida, aporta al film una cierta narratividad más allá de ser una mera banda sonora, banda sonora ecléctica pero magnífica, por otra parte (Lluis Lach, Leonar Cohen, Bob Dylan, The Beatles...).
Resumiendo, personajes verosímiles y bien construidos (tal vez el de Sbaraglia sea el más prescindible, no se echaría en falta pero no sobra, y su valor testimonial fué importante), incluyendo a la político-social, que aparece como personaje colectivo, también bien interpretados y bien dirigidos hacen de Salvador una de las propuestas más interesantes del año tanto por sus valores cinemátograficos como por los históricos.
[+] Su verosimilitud, sus interpretaciones.
[-] El personaje del funcionario de prisiones, no tan bien dibujado como los demás.