El tiempo del lobo pasa por ser, probablemente, una de las películas más sorprendentemente ignoradas de los ultimos tiempos (sorprendentemente por que, llevando la firma de Haneke, es raro que no se haya estrenado en nuestro país hasta 2 años después, y solo en DVD y tras el éxito de Caché). El film nos sitúa en un momento casi apocalíptico de la historia de la humanidad (la adaptación de este es inmejorable, gracias en parte a la fotografía. La visión del mundo de El tiempo del lobo hace parecer por momentos al Los Angeles de Blade Runner la mismísima Disneylandia).

Ha sucedido algo que no sabemos en un principio ni llegaremos a saber completamente durante toda la película, y es que, como hace en Caché, Haneke desafía en cierto modo una regla básica: al alemán no le interesa, o le interesa poco, lo que ha ocurrido ni el por qué y no gasta ni un centímetro de celuloide en explicarnoslo, para centrarse únicamente en la reacción causada en la sociedad de los que ha ocurrido. Si en aquel caso podíamos ver la reacción de la clase media acomodada ante el miedo sentido al ser espiado, esta vez la visión es mas amplia, Haneke amplía su "sujeto de estudio" a toda la sociedad y la causa de la reacción pasa a ser el derrumbamiento de la sociedad occidental tal como la conocemos, la destrucción masiva de los recursos del planeta. Lo que mueve a los personajes, esta vez, mas que el miedo, es el instinto de supervivencia.

Y bajo ese instinto de supervivencia Haneke deja ver al ser humano el compañerismo, la solidaridad, la necesidad de contar con los que te rodean para poder sobrevivir. Pero antes de que se lleven las manos a la cabezas, tranquilos, esto es Haneke, y ante todo lo dicho impera la necesidad de librarse de aquellos que no se necesitan, de soltar lastre para poder avanzar. La solidaridad necesaria para conseguir los medios para sobrevivir pasa a ser, una vez estos están en la mano, egoismo para conseguir utilizarlos en la mayor medida posible.
Otra cosa que destaca por encima de todo, y pese a contar una historia lejana aparentemente, es el realismo que empapa toda la película. Dicta el subtítulo que el film trata "el apocalipsis sin ciencia ficción", y es cierto. De hecho, como (otra similitud) en su ultima película, Haneke vuelve a desafiar a cualquier convencionalismo cuando la música inducida no existe, literalmente, en todo el film. Tal realismo, sin tregua, desgarra al espectador una y otra vez (ayuda a esto Isabelle Huppert, tan magnífica como siempre, pero no por predecible menos meritorio).
No es el mejor Haneke, pero no es el peor tampoco. Buena película, notable, que sería sobresaliente si no tubiese un altibajo importante al principio de la cinta (aunque paradojicamente comienza con la mejor escena de toda la película).
[+] La ambientación, la crudeza, el realismo, Isabelle Huppert.
[-] Algun altibajo importante en la primera media hora.
Nota: 8