Estrenamos sección. Nos lo pensamos mucho, pero finalmente hemos asumido que no se puede entender el cine como arte diametralmente separado y opuesto de otras tantas como la música, literatura o teatro, a las que atenderemos a partir de ahora dentro de las posibilidades y limitaciones (y centrados casi siempre, por motivos lógicos, en la geografía gallega y, tal vez, menos ligados a la actualidad, sobretodo en algunos aspectos). Como en el resto de las secciones, los dos partícipes de este weblog firmaremos con un mismo pseudónimo y sin distinción aunque, quien sabe, tal vez aqui si seais capaces de distinguirnos mas facilmente por las ciertas diferencias que nos ocupan en el terreno musical, sobretodo. Y precisamente comenzamos la sección con música, con un disco que, si no está recién salido del horno, cierto, si es el que más veces ha sonado en mi readiocasette y en mi cabeza de cuantos han salido este año.
Hace tiempo, no tanto (tal vez se hubiese comentado antes, de ahí el título del artículo, pero Rubén y yo no acababamos de decidirnos a ampliar el blog a las demás artes (y menos tras el necesario abandono que sufrió los primeros meses del año), si bien, si cabe, me dió la oportunidad de madurarlo convenientemente y hacer una crónica un par de puntos y 3 comas apartada de la que habría hecho, con toda seguridad, tras solo una o dos escuchas), y tras ya 3 años de su ultimo trabajo (Album), que
LBV sacaba su ultimo disco, Vidania, uno de los más esperados por el público indie español. 13 canciones que no nos van a defraudar a sus mas fieles, como por otra parte no conseguirán agradar a los que, hoy, no le gustan.
Comienza fuerte, con "Calles y Avenidas", de lo mejor del disco, que abre con una larga pieza instrumental (de piano, concretamente) de casi un minuto que da paso a la canción. Una instrumentación que durante todo el disco se observa adecuada, y si cabe, más al servicio de las canciones que otras veces. "Autobuses" se mantiene muy en la linea de la primera del disco para dar paso a la primera intervención, a la voz, de Mikel con la ingenua (pero de una ingenuidad adorable, en cualquier caso) "Ayer te ví", donde se vuelve al amor juvenil, a aquel de las miradas, los gestos y las vergüenzas, y después otra de las joyas que esconde este LP: "Pensando el Volver", llamada a ser primer single del disco (aunque por alguna razón alguien haya pensado en la siguiente, "La mitad de nuestras vidas", cuyo video nos tomamos la licencia, por cierto, de tomar prestado). A una primera mitad del disco casi perfecta (tal vez haya que esperar a SOS para encontrar alguna floja) se marca un ligerísimo cambio de tempo para que llegue una segunda mitad en la que tal vez cueste más entrar, pero que, tal vez, tiene más jugo si cabe. No en vano canciones como "Mi aventura Espacial", "Reacción en cadena" o "Mi año natural" sobresalen dentro del disco a partir de unas cuantas escuchas, y tienen un contraste tal vez divertido con otras de tono más animado como "De nuevo en la ciudad" (que nos devuelve tal vez a la primera etapa de LBV, que si bien muy disfrutable, me resulta menos estimulante que la actual, tras una maduración lógica y acertada). "Honrado ciudadano de occidente" devuelve la voz de Mikel a un primer plano que todo disco de los donostiarras necesita y "El fin del mundo" devuelve optimismo suficiente para que el sabor no sea amargo.
Resumiendo, LBV firma un disco superior a Album, en la linea correcta. Cierto que sigue sin, tal vez, innovar demasiado, pero resulta ingenuo pensar en un cambio trascendente a estas alturas. Si podemos, sin embargo, limitarmos a disfrutar de lo bueno conocido, de uno de los grupos más sinceros y emocionantes en lengua española que existe en el panorama actual. Que sea por muchos años, y, por favor, en directo (por que la gira parece hasta ahora, por lo menos, muy insuficiente...)