Comentabamos arriba. Comienza Cineuropa, el festival de cine de Santiago de Compostela, de un mes de duración (probablemente el más largo del circuito) y al que prestaremos una atención especial por, basicamente, ser en Santiago de Compostela, es decir, cercanía y posibilidad.
Así, comenzamos con el primero de los 5 bloques en que dividiremos el festival para irlo comenzando. Y como es el primero, lo primero, las valoraciones generales del Festival. Y es que el festival no ha comenzado bien: al error (de bulto) que supone el que no hubiese abonos disponibles el primer día de Festival (llegaron el segundo) o la tardanza de los abonos completos, hay que sumar ya el primer problema en una proyección, la del tercer pase de Edmond (en DVD, claro), aunque solucionado convenientemente y con rapidez. Esa es otra de las cosas que sorprenden de este Cineuropa, las del aumento progresivo de pases en DVD, producido por la escasez de copias y el abaratar costes de las productoras. Así, este año toda la retrospectiva de Joao Cesar Monteiro, por ejemplo, se verá en ese formato. Otra sorpresa: la falta de subtítulos en castellano de dicho ciclo (por no disponibilidad, un problema solucionado convenientemente en el caso del documental de Cohen con una pantalla LED y la creación de subtítulos propios), si bien en varias proyecciones se optó por proyectar con subtítulos en portugues, lo que permitía una visualización sin mayores problemas.
Por último, comentar la elección de las salas, cuanto menos, discutible. Fuimos muchos los que no comprendimos que se repitiese la Fundación Caixa Galicia, cuando resulta evidente que no es una opción válida. Se le unió este año el CGAC, otra sala, si bien mejor que la anterior, con muchas deficiencias. Además, el punto neurálgico del festival, el Teatro Principal, muestra algunos problemas en el tapizado de las butacas, algunas en un estado deplorable, que hacen de ello una visualización incómoda. Debería arreglarse, aunque no dependa directamente del festival. Por contra, hay que congratularse con la elección de las 3 salas restantes (Aula de Cultura Caixa Galicia, Sala Yago y Salón Teatro), muy aceptables.
Pero vamos a lo visto en estos primeros días de festival. Al cine, por tanto, que es lo que realmente nos importa.
Comenzaba el festival el Viernes 3 con
FOREVER, de Heddy Honigmann un documental sobre el cementerio de Pére-Lachaise, en París, lugar donde se encuentra la tumba, entre otros, de Chopen, María Callas, Jim Morrison o Marcel Proust. Con el propio cementerio como protagonista en si mismo sobre las figuras que yacen en él, con un estilo directo, la cámara escucha a aquellos que van a venerar a sus ídolos, como a la enorme cantidad de gente anónima que va a venerar a sus seres queridos. Con algún altibajo, pero un resultado final notable, consiguió el beneplácito del público y lidera, por ahora, el premio del público en la Sección Oficial.
El Sábado 4 era el día de la Gala del Festival, y llegaba aqui otro problema. El homenajeado, Bahman Gobadhi (un premio muy criticado por quienes califican su cine de efectista y "occidentalizado", lo que no comparto), no pudo llegar a Santiago a recibir su premio por una huelga de controladores aereos en Brasil. Pese a todo, la gala, que tuvo en su escasa duración su mayor virtud, se realizo normalmente y dió paso a la proyección en pase único de
MEDIA LUNA (NIWEMANG), de Bahman Gobadhi. La primera decepción del festival. Se queda por debajo del nivel de "Las tortugas también vuelan" pero tampoco disgustó en exceso. Va sobre un músico del kurdistán iraní que consigue la licencia tras 7 meses de espera para poder tocar en el kurdistán irakí. A ello se aventura buscando a sus hijos por todo el kurdistán en un viejo autobús. Tiene algun toque de humor que le viene bien a la cinta y se agradece para contrarestar su, tal vez, excesiva duración.
Y si antes hablabamos de la buena acogida de Forever, otro documental,
LEONARD COHEN: I´M YOUR MAN, de Liam Lunson, resultó ser la mejor cinta de estos primeros 5 días del festival. Muchas actuaciones musicales del concierto homenaje del Sydney Festival 2005 (Rufus Wainwright, Nick Cave, Beth Orton, Antony...) y las palabras del propio Leonard, lo mejor. Lo peor, alguna que otra participación de gente sin mucho que decir (¿por que sale tantísimo Bono?). Pero muy interesante, al menos para la mayoría de los que lo fueron a ver, a tenor de las notas de la votación para el premio del público (también sobrepasa el 7, y se coloca como la nota mas alta de todas las secciones del certamen). Dió algun momento genial, el ambiente en la sala no era el habitual, e incluso la actuación del propio Cohen (con Tower of Song) despertó aplausos expontaneos en las butacas. En general, una maravilla, y una conclusión: el cine documental tendrá mucho que decir este año en Cineuropa: Aún no llegaron Pollack, ni Herzog, y ya hay 2 entre lo mas destacable del certamen.
Sorprendente resulta en parte la presencia de
EDMOND, de Stuart Gordon, que nos cuenta la noche de un hombre que, después de que una "echadora" de cartas le dijese que "no has encontrado tu sitio", busca saciar sus fantasías tras dejar a su mujer. Un guión bastante interesante y rodada de modo muy agil, tiene además el don de la brevedad. Poco habitual como producto industrial que, en el fondo, es, aunque la aparición de "stars" poco vistas en el festival como Mena Suvari, Julia Stiles o Denise Richards hará que probablemente se estrene pronto en salas comerciales. Sin embargo, el mejor es el actor principal, William H. Macy. Sin mayores pretensiones pero buen entretenimiento, algo que el público no supo valorar en justicia, tal vez.
También se abrió la sección "Mundo: Asia", que, aseguran, este año tiene mayor importancia cuantitativa y cualitativa. Ya se han podido ver, no en vano, los dos primeros grandes nombres. la primera fué
HANA, de Hirokazu Kore-Eda, que se aleja del trágico mundo de "Nadie Sabe" para pasar a algo diametralmente diferente, una suerte de desmitificación de la figura de los samurais para el cual utiliza, paradojicamente, las armas que utilizaron los hombres que los mitificaron antes en el cine. Una película agradable y llena de buenas intenciones, pero con sus imperfecciones y algunos descarados efectismos. Cuenta además con un excesivo metraje y se convierte, pese a un aprobado alto, en otra de las decepciones del festival.
Al día siguiente, le tocaba el turno al
TIME, de Kim Ki-Duk, que sí consiguió convencer a la mayor parte del patio de butacas. El coreano se aleja un poco de algunas caracteristicas suyas y hace una película algo mas convencional de lo que estamos acostumbrados, la verdad, aun manteniendo su firma en cada fotograma. Sin embargo se agradece que muestre otra cara, una historia de amor (tampoco al uso, precisamente) alejada de dogmatismos de fé y con la cirugía plástica de por medio. Recomendable, y con algún toque de humor al que no nos tiene demasiado acostumbrados y que no sobra para nada. El primer gran director del festival que (al contrario que Gobadhi y Kore-Eda) no decepciona.