Continuamos nuestro desglose de Cineuropa en 3 entregas. A falta de una semana para el festival se van conociendo las favoritas del público. Comienza, también, a funcionar el festival al 100%. A las Salas Yago, Aula de Cultura y Principal que comenzaron emitiendo, se unen ya a pleno rendimiento CGAC, Fundación Caixa Galicia y, sobretodo, el Salón Teatro, existiendo días con hasta 15 películas en proyección. Un arma de doble filo, en cualquier caso, pues la amplitud del festival y de oportunidades de ver cada film permite además dividir al público, pero crea cierta condensación y sensación de total imposibilidad de disfrutar del festival al máximo. Sobre los defectos que ya se comentaban en
el primer artículo sobre el festival, se van corrigiendo, algunos, a buen ritmo, ante la imposibilidad de hacerlo con otros hasta, probablemente, el próximo año. En cualquier caso, Cineuropa continúa, paso firme, y va dejando mejores sensaciones que en su deslabazado comienzo.
En cuanto a lo puramente artístico, parece que la decepción de los grandes directores que apuntabamos parece confirmarse poco a poco en mayor o menor medida, y siempre con algunas muy honrosas excepciones. Delabazamos, una a una, las principales propuestas vistas estas segundas semanas festivaleras:
Precisamente, una de esas excepciones resultó ser la argentina
DERECHO DE FAMILIA, de Daniel Burmán, candidata argentina a los Oscar y que no decepciona ni impresiona precisamente por que es lo que se espera, más Burman, aunque esta vez prima la comedia, lo contrario de lo sucedido en lo visto anteriormente. Y no le queda mal. Mantiene el ritmo pese a contar una historia poco novedosa tanto en su fondo (en definitiva, las relaciónes entre padres e hijos) como en su forma. Funciona en su creación de personajes, todos completos, bien dibujados y con los que empatizamos en mayor o menor medida, y unos actores que los interpretan con comodidad. Se echa de menos, tal vez, riesgo, y se pide, tal vez, un ligero cambio de registro, pero Derecho de familia es una película facil de recomendar. Por que es buena, divertida, y muy amable. También entretenida, aunque menos amable y más pretenciosa (y desde luego, más decepcionante) resultó
EL INFIERNO (L´enfer), de Danis Tanovic, que llegaba con la excepcional "En tierra de nadie" como única referencia (si excluímos uno de los cortos de "11:09:01"). Empieza bien, y lo digo de forma literal: Tiene los mejores títulos de crédito del festival, originales, imaginativos, bonitos. Lo malo es que eso es lo mejor de la película. Pequeña decepción tras la genial En tierra de nadie, pero aun así hay 2 buenas historias (y una muy mala), y 3 buenas interpretaciones. Se deja ver muy bien, aunque, insisto, igual le sobra trascendencia.
Pero si Tanovic dejó espacio para la polémica en el hall del Principal, la reina en esto fué
PALÍNDROMOS (Palindromes), de Todd Solondz. Y en serio, no alcanzo a comprender como una parte importante de la crítica puede poner por las nubes este experimento extraño y fallido de Solondz, que básicamente cuenta lo que ya contó en Happiness... pero peor. Y realmente da la sensación de que Solondz trató de hacer una película transgresora y se quedó en polémica, en parte por la historia que cuenta (para sus defensores "dificil", para sus detractores, directamente, vacía), en parte por que el único elemento de posible transgresión formal, el de elegir a 6 actrices para interpretar un solo personaje, me pareció mas una chorrada que otra cosa. Además, Solondz consigue algo que, estadisticamente, es complicado: de 6 actrices, ni una sola llega al aprobado. Si antes hablabamos de profundas o leves decepciones, en este caso la palabra que la resume es, directamente, mediocridad.
Y para quitarnos el mal sabor de boca, el Martes 14 llegaba una de las fechas marcadas en rojo en el calendario del festival: el estreno de
LIGHTS IN THE DUSK (Laitakaupungin valot), de Aki Kaurismaki. Pero incluso el finlandés dejó cierto sabor agridulce con su nueva película, y pese a mantenerse fiel a su estilo, no llega al nivel de sus últimas obras. No conseguirá nuevos adeptos (hace ya tiempo, si es que no fué así desde el principio, que Kaurismaki renunció a hacer nuevos amigos) pero si podría decepcionar a los que disfrutaron sobremanera con "Un hombre sin pasado" o "Nubes pasajeras". Se apunta a la palabra clave del festival (evidentemente, como ya habrán intuído: Decepción), aunque resulta notable, y de las más estimulantes vistas hasta el momento.
Y otra fecha marcada año tras año en el calendario de Cineuropa es la de la Película Sorpresa, que este año se adelantaba al día 16 (traicionalmente, el Jueves de la última semana completa del festival) y recaía en la excelente
BRICK, de Rian Johnson. Una historia clásica de cine negro... introducida en el High Scool. Y aunque parezca mentira, funciona, no chirría, y aunque sabes que estas viendo algo no realista (que no pretende serlo), el espectador se introduce en la historia sin problemas. Pese a las dos horas de duración, es entretenida, tiene un ritmo endiablado y no cansa en ningún momento, por no hablar de que nos deja al menos media docena de escenas imborrables. Como única pega a la elección del festival, el hecho de su inminente estreno en salas, aunque pierde gravedad si tenemos en cuenta la dificultad de que se estrene, al menos en breve, en Galicia.
Justo antes de la sorpresa, para abrir boca, llegaba la ganadora en Sitges y premiada en Berlín;
REQUIEM, de Hans Christian Schmid, que nos cuenta la misma historia real que "El exorcismo de Emily Rose" (tal vez de ahí el subtítulo hispano que la productora decidió para el filme: El exorcismo de Micaela) pero sin tales efectismos ni alardes espectaculares pero con mayor calado narrativo y, probablemente, una reconstrucción más verdica de los hechos. Tratado desde cierta lejanía, indecisión tal vez (el director o guionista no deja claro su punto de vista al rededor de su enfermedad/posesión), le sobra metraje, probablemente, pero cuenta con una fantastica interpretación y alguna escena muy notable.
13 TZAMETI, de Gela Babluani es, probablemente, la película más pequeña del festival, casi familiar, y la demostración de que a veces se puede llegar lejos (ya tiene distribución prevista para España y media Europa, además de haberse estrenado con relativo éxito en su país, Francia) con muy poco dinero. Por que no es casualidad el blanco y negro (aunque le pega muy bien a la sórdida historia que cuenta) ni que el protagonista sea el hermano del director, guionista y principal productor. Buen thriller frances, entretenido y con alma de corto. Gana a medida que la película avanza, comienza flojo, mal contado, pero remonta.
Vamos ahora con las dos películas que menos han gustado ultimamente: por un lado,
MUJERES EN EL PARQUE, de Felipe Vega viene a cubrir la cuota española en la Sección Oficial. Tras la muy disfrutable "Nubes de verano", ahora Vega nos cuenta la misma historia que nos han contado una y mil veces pero un poco peor expuesta y con supuesta sorpresa final que no es tal. Quiere ser más de lo que realmente es. Lo mismo le ocurre a
KLIMT, de Raoul Ruiz, totalmente arrítmica y demasiado fría, larga pese a su corto metraje. Solo John Malkovic consigue salvarla y hacerla llegar al nivel de digno.
Y dejamos un espacio corrido y un parrafo propio a la, hasta ahora (y a falta de una última semana que tradicionalmente es la mejor del certamen, y que este año cuenta con una fuerte cuota asiática gracias a la maratón) mejor película, de largo, vista en el Festival (ya estrenada en salas comerciales en España, que no, ejem, en Galicia). Se trata de
NUEVE VIDAS (Nine lives), de Rodrigo García, nueve historias con desenlace o no, nueve breves estractos de vidas ajenas ligeramente entrelazadas, nueve planos secuencia. Nueve mujeres y algunos hombres (no confundir con el manido término de "peli de mujeres") que hacen un completo recorrido por los sentimientos (amor, odio, tristeza, alegría, resignación...) y las relaciones (de pareja, ex-pareja, paternofiliales). Evidentemente y como es obvio en estos casos, hay historias mejores que otras, pero es dificil poder decir, como se puede, que en absoluto sobra ninguna. Genialmente interpretadas y rodadas en planos secuencia que dan a la escena tiempo real sin quitarle agilidad a la cinta.