Three... extremes, mas que una película son, en realidad, tres (como se deja ver ya desde su título). Tres historias totalmente independientes (mas que de terror, como se dijo, muy macabras) de 3 directores de diferentes países asiaticos en el casi extinto formato del mediometraje (no en vano, la existencia de un producto como este no deja de deberse a la escasa salida comercial, por motivos obvios, de dicho formato, y la imperiosa necesidad de sumar 3 para sumar metraje, al igual que Eros o Three) y con un nivel medio francamente aceptable donde sobresale por encima de las otras una muy agradable sorpresa.
Hablamos de
Dumplings, del debutante
Fruit Chan (aportación hongkonesa al cinjunto), que nos cuenta la historia de una mujer que descubre que el secreto de la eterna juventud radica en comer fetos humanos, y de una de sus clientas. Y eso que partía como la a priori menos interesante, por ser la unica que no pertenece a un director de culto, y se erige en un muy prometedor debút de un director a seguir. Su historia, bien escrita y rodada, provoca el mas absoluto estremecimiento en el espectador más fuerte, verdadero efecto buscado más que el verdadero miedo o la sorpresa. A ver si algun dia de estos puedo ver la película que se hizo como desarrollo de esta historia.
En
The Box, de Takashi Miike, capaz de realizar trabajos tan diferentes entre sí como la excepcional Audition y la esperpéntica, casi ridícula, Llamada perdida, explora un nuevo terror (para él, entiéndase), con un cuento difícil de seguir, demasiado confuso, aunque le sirva para desplegar sus excelentes dotes visuales. El del japonés es sin duda el más ambicioso, pero también el más pretencioso de los tres relatos, y se queda sin embargo en tan solo una gran obra de artificio. Lo mejor, el final.

Por ultimo, el surcoreano Park Chan-Wook ofrece Cut, el mediometraje con más sangre de los tres. El director (que utiliza a una suerte de alter ego propio como protagonista del film) de la famosa y desigual, aunque con un resultado global notable, trilogía de la venganza (Sympathy for Mr Vengeance, Old Boy, Sympathy for Lady Vengeance) hace algo que podría ser entendido como un epílogo de la misma, pues su película tiene mas de una similitud con ella, aunque a la venganza se una con fuerza esta vez la envidia. Park juega con el espectador del mismo modo que el secuestrador con el secuestrado y, aunque deja aparentemente la existencia de un bueno y un malo al uso, dota de matices a sus personajes y le da la vuelta al primero en más de una ocasión, dejando claro que la dicotomía no es tan sencilla como pueda parecer (insisto: como en su famosa Trilogía). Flaquea en un aspecto clave: y es que es mas de lo mismo, pero se ve con agrado y esconde algo más de lo que deja ver en la superficie. Eso si, insisto, tanto esta como el conjunto global en sí, no es una película de terror, y el espectador no debe enfrentarse a ella como si lo fuera. De horror, si quieres, puede.
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El descubrimiento de Fruit Chan y su Dumplings, que Park siga siendo tan efectivo.
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El artificio de Miike. Que Park siga pareciéndose tanto a sí mismo.
6.5