jueves, 04 de enero de 2007
Flags of our fathers (USA, 2006)
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El 20 de Febrero de 1945 comenzaba la Batalla de Iwo-Jima, una ofensiva militar americana sobre la isla japonesa del mismo nombre, fuertemente defendida y punto clave en la futura victoria aliada. El día 23, varios marines que consiguieron llegar a la cumbre ataban una bandera americanaa un trozo de cañería y la alzaban sobre la montaña de la isla. El gesto fué celebrado por los americanos, que rápidamente mandaron fotografos para tomar la instantanea. Sin embargo, se decidió sustituír esa bandera por otra similar. El mástil, de mayor tamaño, hizo necesaria la intervención de 6 hombres para alzarla.

El fotografo que inmortalizó el momento de esta segunda bandera no estaba contento con la foto que había sacado ("ni siquiera se les ven las caras"), pero esta daría la vuelta al mundo y sería económicamente clave para el ejercito americano. Los marines todavía vivos de esa foto fueron enviados a casa para ser recibido como heroes (o comoproductos publicitarios en forma de heroe, quizás). La batalla fué ganada y finalizada ese mismo día para millones de americanos y para la opinión pública del país. Sin embargo, no hasta cinco días después la finalizaría,segun estimaban las previsiones del ejercito estadouidense. En realidad, la batalla se prolongaría hasta el 26 de Marzo, casi un mes después, cuando la batalla finalizaba definitivamente. 6.766 soldados estadounidenses y 18.000 japoneses, la práctica totalidad de las fuerzas desplegadas, perdieron la vida. Entre ellos estaban tres de los seis marines que izaron la bandera en el Suribachi.
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Eastwood orquesta partiendo de esta historia otra maravilla que va a doler (como detalle, Eastwood, que fué acusado de retrógado por su pasado fílmico -hay a quien le cuesta diferenciar entre personaje y persona-, es ahora una cruz para el patriotismo diestro americano), que demitifica a los soldados de Iwo-Jima. De eso fué acusado, de falta de respeto a los veteranos. De lo que tal vez no se hayan dado cuenta es de que en esta desmitificación, en reconocer que no fueron heroes, sino personas, víctimas de su gobierno e instrumentos publicitarios a su economía militar, es la verdadera manera de honrrarlo. Banderas de nuestros padres es, de largo, la producción más costosa y espectacular dirigida por Eastwood (todo lo contrario de su compañera, Cartas desde Iwo-Jima, rodada en japonés con un presupuesto escaso y que aquí se estrenará en Marzo, al contrario que en EEUU donde hubo estreno simultaneo), coproducida por un Steven Spielberg al que emula (y probablemente, supera) con la espectacular escena del desembarco en Iwo-Jima (la mejor escena en el campo de batalla, la mejor fuera de el, el encuentro de los "heroes" con las madres de los caídos).

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Pero a Eastwood y a Spielberg, haciendo, ciertamente, cosas muy parecidas en algunas escenas, le interesaba contar cosas muy diferentes, dos películas distintas. Aquí no hay buenos y malos, o mejor dicho, a los buenos y a los malos no se les distingue por su nacionalidad. Menos academicista y más sincera, aquí, al contrario de en la historia que años atrás contó Spielberg, no hay nunca la sensación de que lo que se nos cuenta está basado en una historia real, sino que da la sensación de que se nos está contando algo real, notable diferencia. Excelente guión, excelente dirección, excelente fotografía... en definitiva, excelente.

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El desembarco. El encuentro con las madres de los caídos. El sirope de fresa cayendo sobre la escena.
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Algunos actores. Un pequeño abuso de la voz en off en el tramo final.
NOTA:
9

Publicado por Desconocido @ 3:00  | Sunset Blvd (Hollywood)
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