Das leben der anderen (Alemania, 2006)
Por tercer año consecutivo (tras "El Hundimiento" y
"Sophie Scholl") Alemania estará presente en los Oscars. Esto, unido al éxito crítico de diversos directores alemanes en el circuito festivalero (Fatih Akin, el incombustible Werner Herzög...), hace pensar que, si bien no se puede hablar abiertamente de un gran momento general de dicha cinematografía (sin decir lo contrario, el hecho de que solo esas 1-2 películas al año adquieran cierta relevancia internacional puede resultar indicativo), si ha acostumbrado ya al público a una pequeña cuota de cine alemán que, cada año, se cumple y sitúa entre lo destacado, en mayor o menor medida, del cine europeo, y dejando claro, en cualquier caso, el pulso con el que dicho cine está aprendiendo, en cualquier caso, a hablar de su pasado reciente sin tapujos y con buen hacer. La gran responsable de mantener esa cuota (manteniendo ambas circustancias, por cierto) es "La vida de los otros", ganadora entre otros del premio a la mejor película del Cine Europeo, amén de otros premios menores (Giraldillo de Plata en Sevilla o el Premio del público en Santiago, en Cineuropa, batiendo records, son los ejemplos más cernanos, tal vez ayudado en ambos casos, eso sí, por un año más flojo de lo habitual), y dirigida por un cineasta novel que debuta con el pulso necesario.
El buen hacer de este joven director se puede ver desde el comienzo, un ágil y espectacular montaje de presentación del personaje principal (magistral Ulrich Muhë) a través de una clase en la Academia de la Stasi basada en grabaciones de su propio trabajo. A partir de ahí, Florian Henchel consigue mantener el ritmo y el interés durante las más de dos horas de película, apoyado en un guión sólido que solo falla ligeramente a falta de 20 minutos, pero siempre para volver a su cauce y regalarnos en definitiva un final espectacular, idoneo. Lástima que el trabajo de tan prometedor director, por bueno que sea (y es), no pueda evitar el lastre de un excesivo academicismo y cierta falta de personalidad que, por otra parte, se observa en todo el cine alemán reciente que comentabamos antes, resultando formalmente parecidas en exceso, incluso en los tonos fríos y secos en que se muestra la RDA, en este caso, o las dependencias de la alemania nazi en el caso de, por ejemplo, Sophie Scoll.
En cualquer caso, sin duda hablamos de una película excelente, larga pero no pesada y con mucho talento detrás y delante de la cámara, y sin duda una muy digna candidata al Oscar.
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- La presentación y el desenlace
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- Cierto academicismo
[NOTA]
8.5