Viernes, 06 de abril de 2007
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En Noviembre del pasado a?o, Enrique Bunbury y Nacho Vegas dabana luz uno de los m?s esperados discos de los ?ltimos a?os. El ex de Heroes se reun?a con el asturiano, que hab?a comenzado su carrera como miembro de Manta Ray para sobresalir como autor part?cular, especial, poderosmente personal y cierto halo de artista maldito, para realizar un disco doble conjunto, titulado "El tiempo de las cerezas". El resultado ser?a excepcional, aunque tan particular como cabr?a esperar. Como dos discos independientes (Vegas apenas participa en las canciones de Bunbury, y viceversa) pero mezclados, y sin embargo con una extra?a uni?n invisible, una cierta homogeneidad en sus diferencias que provoca la perfecta sincron?a entre ambos y reivindica el disco como un solo ente, completo e inseparable. Con un Nacho Vegas que vuelve a sumergirse en el barro para retratarnoslo con firmeza y maestr?a (D?as extra?os nos relata la inseguridad, "Va a empezar a llover" nos parece transmitir alg?n tipo de final, o "El cazador" nos habla de la soledad en una canci?n que recuerda, irremediablemente, a "El camino", para vender el alma al diablo en "Serie negra") y un Bunbury m?s comedido que de costumbre (aunque con espacio, especialmente en su faceta de int?rprete, el disco no defraudaba a casi nadie, y solo el que se neg? a escucharlo, o lo escuch? cargado de prejuicios vanos articul? cr?ticas realmente fuertes contra ?l.
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Pero si algo tardaba en llegar eran los conciertos, sobretodo viniendo, como viene, de dos hombres que parecen entender el directo como parte fundamental, si no principal, de la m?sica. Tal vez por ello cuesta entender, ahora s?, la decisi?n de no tocar juntos, pese a la buena sinton?a mostrada, en directo. En cualquier caso, cierto es, el proyecto siempre fu? un proyecto extra?o y particular, y su ausencia de directos no deja de ser una nueva muestra de ello, se?al evidentemente negativa en este caso. Sea como fuere, el 30 de Noviembre de 2006 el Gran Teatre del Liceu de Barcelona abr?a sus puertas, por primera vez, al pop-rock, para acojer la presentaci?n, el primer concierto y el ?nico que el d?o realiz? y realizar?, jam?s, en Espa?a (si tocaron en latinoam?rica, un p?blico mejor tratado por Enrique Bunbury mucho mejor en sus ultimos proyectos, v?ase la gira de reuni?n de Heroes). Para compensar la falta de conciertos, al menos, EMI y Capitol Music han tenido a bien editar el concierto del Liceu en un estupendo DVD, acompa?ado de 5 extractos de un concierto mexicano y 4 video-clips.
Sea como fuere, y ci??ndonos a lo ocurrido, el teatro de las Ramblas mostraba un aspecto envidiable en el momento en el que, al son de un instrumental Actos Inexplicables (canci?n inclu?da en el disco del asturiano con el mismo t?tulo, 2001), los dos hombres de la noche sal?an a un escenario dise?ado, decorado y poblado (hasta 10 personas, entre instrumentos, las dos coristas y los protagonistas) al m?s puro estilo Leonard Cohen, con el negro y el rojo como colores predominantes de la noche desde el primer minuto.
Comenzaba entonces el verdadero espect?culo, un espectaculo comedido y razonablemente emocionante. La explosividad contenida de Bunbury y la aparente timidez, o frialdad estudiada del asturiano, resultaban complementarias sobre el escenario. Pero si el zaragozano pronto aseguraba que "a?n seguimos en pi? y nos quedan algunas cosas por decir", no fu? hasta pasadas ya 5 canciones (3 de Vegas y 2 de Bunbury, cuya "Ahora" provoc? el primer gran momento de cl?max de la noche) cuando llegaban las primeras palabras de la noche del asturiano al p?blico que, en gran medida, se hab?a presentado tambi?n por ?l (Vegas introduc?a una loa al desamor como "Blanca", incluida en el "Cajas de m?sica dif?ciles de parar", con ciertas dosis de humor al comparar las l?mparas del Liceu con "caras sonrientes que parecen reirse de nosotros", vena c?mica que sacar?a mas veces a lo largo de la noche, pidiendo al p?blico, por ejemplo, antes de "La fin", que no encendiese mecheros "que esto arde muy r?pido").
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El concierto seguir?a caminando hacia las cerca de 2 horas y media de duraci?n, intercalando las canciones del propio disco con otras de sus experiencias anteriores (que sirvieron para mostrar cierta compensaci?n en fans de uno y otro, unidos pos el magn?fico disco conjunto) que, paradojicamente, trajo algunos de los momentos mas disfrutados por el p?blico, como "El rescate", que levant? al p?blico en masa, por primera vez, o "El hombre que casi conoci? a Michi Panero", cantada por gran parte de la platea y cuya recta final supuso tal vez el punto m?s hilarante de todo el concierto). Justo despu?s llegaba la primera despedida, con la ?nica canci?n del LP que ambos firman conjuntamente, "L?tex". Llegar?an despu?s varios vises que, por desgracia, EMI ha decidido no inclu?r en el DVD (si bien su mayor parte se puden ver en el concierto mexicano), salvo la despedida final, con la canci?n que da t?tulo al disco, una de las m?s flojas del disco, pero sin duda la m?s apropiada (es momento de ir y?ndose poco a poco) para decir un adi?s, que no, en este caso, un hasta luego. L?stima que el espectaculo visto en Barcelona no se volver? a ver ya nunca, ni all? ni en otra parte. Sus razones tendr?n.
Publicado por fibergran @ 18:01  | Otras artes
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