Zodiac es el nombre en clave del asesino en serie que, desde la California de los 60, aterrorizó a toda la población estadounidense al atribuirse hasta 13 salvajes crímenes, a los que prosiguieron, siempre, cartas a varios periódicos de la zona confesándolos, desafiando a la población y a las autoridades policiales, jurídicas y políticas de 4 jurisdicciones diferentes. La última película de David Fincher cuenta la historia de Zodiac o, en realidad, de sus perseguidores, cuatro hombres que, incluso tras haberse archivado el caso sin resolver, siguieron investigando, alcanzando una obsesión por el archiconocido y misterioso asesino. Obsesión que, como si fuese una maldición del caso sin resolver, y uno a uno, les cambió y destrozó, de algún modo, sus vidas.
Fincher, que pese a su corta carrera alcanzó ya una espectacular popularidad con su ópera prima, la excepcional "Seven" (rodada con un buen pulso que se confirmaría años más tarde con la indiscutible "El club de la lucha", reconocida hoy como una obra de culto del cine indie americano), vuelve al mundo de los Serial Killers para enfrentarse, esta vez, a un caso real y, esta vez, con un presupuesto ya realmente importante. Tal vez por una cosa, tal vez por la otra, o tal vez por ninguna de ellas, lo cierto es que aborda el tema de manera diferente, que en sus anteriores películas, el film alcanza, tal vez, una mayor madurez cinematográfica y confirma a Fincher como un director con mayúsculas capaz de convencer con variedad de recursos, sacrificando tal vez cierta visceralidad, estilística y narrativa, de sus films anteriores.
Sea como fuere, y para bien o para mal, Zodiac parece una obra no mejor, pero sí más estudiada, más pausada que su debut cinematográfico, con un rigor por los hechos que le limita en parte pero otorga al film una veracidad desde el principio. Consigue, pese a todo, mantener alto el listón, con una película larga pero ajustada, regular, en que consigue que el espectador prácticamente no pierda nunca el pulso a la cinta ni, mucho menos (y más importante), el interés por lo que sucede en la pantalla, pese a que es innegable un ligero bajón mediada la película que parece, casi, como una parada para coger fuerzas y salir hacia un final espectacular, de una agilidad narrativa que permite alcanzar el clímax final en un estado de retomado máximo interés para el espectador.
[+] - La veracidad del film y el arduo trabajo de recopilación de información.
- La última parte de la cinta.
[-] - Un pequeño bajón de interés mediada la cinta.
- La sensación de que Fincher sacrificó parte de la frescura de sus obras anteriores.