lunes, 07 de enero de 2008

"Deseo, peligro", de Ang Lee

Lust, caution (China, 2007)
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Tras el espectacular éxito cosechado con Brokeback Mountain, Ang Lee abandona EEUU para reafirmarse como director global, un autor total capaz de rodar con éxito crítico tanto aquellos proyectos inscritos en el territorio indie, grandes producciones de alcance internacional (sean americanas, como Hulk, o orientales, como Tigre y Dragón) o aquellos inmersos de lleno en el cine chino, ahondando en historias profundamente sentimentales/emocionales sin renunciar a un trasfondo abiertamente comprometido con su país, cultural y políticamente. En torno a esta polifacética y ecléctica trayectoria, pese a los lógicos altibajos, Ang Lee se ha mostrado siempre como un cineasta capaz de imponer siempre en mayor o menor medida su impronta personal (su cine es, más allá de su lugar de procedencia, poderosamente suyo hasta en los encargos) en todos sus proyectos sin negar influencias de ambas tradiciones fílmicas, y aunar el éxito crítico del que hablamos con el de público mediante un cine, pese a todo, rompedor y arriesgado a veces pero no realmente transgresor, no amable pero tampoco excesivamente exigente, tan accesoble para el gran público con una adaptación de cómic (dotada de un trasfondo inusual en este tipo de filmes) como cuando narra con poderoso ritmo y adapta con fidelidaz un drama histórico tan profundamente occidental como Sentido y sensibilidad.

"Deseo, peligro" viene a ocupar un lugar clave en la filmografía de Lee, no solo por llegar tras su mayor y más rotundo éxito crítico (y a nivel de notoriedad) hasta la fecha, sino por ser la vuelta al cine de su país desde que lo abandonó en 1994 camino a América (se me perdonará la licencia de obviar Tigre y Dragón (2000), de dimensión internacional). Y en esta vuelta a su país (otra razón) Ang Lee se aleja de la confrontación entre universos fílmicos y apuesta por una clara presencia de la edad de oro del cine clásico americano en la película, incluso en lo temático si nos centramos en la historia humana y obviamos el marco (si bien resulta tan complicado como, probablemente, injusto, erroneo).
Pero, si la atormentada y peligrosa historia de amor no es tan lejana a otras tantas clásicas, lo cierto es que la influencia de un clasicismo puramente occidental es evidente, sobretodo, en la forma de contarla. No se puede negar, como otra influencia importante, la clara semejanza existente entre "Deseo, peligro" y otra película clave del cine chino contemporaneo, "Deseando Amar (In the mood for love)", de Wong Kar Wai (2000), atendiendo principalmente a la sobriedad de la historia y de los matices, a la austeridad de sus imagenes y al profundo dolor de sus personajes.
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También es curioso obervar similitudes claras entre dos historias tan diferentes. Hablamos del dolor que sienten los personajes y si bien de un modo totalmente diferente, no es menos cierto que la negación de los sentimientos mutuos entre el Sr Chon y la Sra Chew (ITMFL) recuerda lejanamente a la negación del cariño creciente que la actriz de "Deseo, peligro" comienza a temer sentir por su "presa", que paradojicamente es un experto cazador. Pero si la no consumación de este amor es causante del dolor de la pareja de la película de Wong Kar Wai, aquí es precisamente todo lo contrario, la relación teóricamente finjida de actriz y colaboracionista la que lo causa, mostrándose de un modo espectacular con las escenas de alcoba a través de un sexo salvaje, extremo pero extrañamente cálido, despojado de carga realmente erótica para el espectador, tampoco mostrado de un modo poético, motivo de (auto)censura en su país de origen. El sexo es aquí hilo conductor de sentimientos de dos personajes que no pueden expresarlos con palabras, que se despojan con sus roles pese a que son sus roles, defendidos agresivamente incluso cuando confrontan con sus verdaderos pensamientos, hasta el final, los que le permitieron/obligaron llegar a este momento. Un juego límite tan cercano a la plenitud como a la autodestrucción, una cesión a los deseos más profundos que se mezcla con lo peor de ambos.
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Tras más de una hora de cuidadosa presentación, donde los 2 protagonistas parecen someter a un exhaustivo estudio a su presa, ambos saltan al ataque, el ritmo de la película se dispara, no hay tregua, los dos personajes (interpretados, por cierto, soberbiamente por un Tony Leung tan espectacular como siempre, y la novel Wei Tang, sorprendente descubrimiento) toman el peso de una película que se resuelve ahora en las distancias cortas, que sin olvidar sus influencias se despoja de ellas para brillar por sí misma. Mientras ambos juegan su papel en la cama, ahí fuera, al otro lado de la pared, los acontecimientos, fuera de campo, se disparan y afectan a ambos y a su relación.
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Los miembros de la resistencia a la que sirve Wong son capturados y torturados por el hombre al que ama y odia, y este a su vez ve amenazada su situación con la entrada de EEUU en la guerra. La tensión crece, la película avanza sin descanso hacia un final invitable, preciso, antológico, y Ang Lee sale definitivamente victorioso de su película más esperada, precisamente firmando la que, para un servidor, es la mejor película del director chino hasta la fecha.

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- La segunda mitad de la cinta.
- La sobriedad de la escena, el acierto actoral.
[-]
- Una primera parte precisa, pero que se puede hacer algo lenta.

[NOTA]
9.5

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