martes, 08 de enero de 2008

"Promesas del este", de David Cronenberg

Eastern promises (Gran Bretaña - EEUU - Canadá, 2007)
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Si en "Una historia de violencia" David Cronenberg dió un sorprendente giro a su carrera, con "Promesas del este" no hace otra cosa que confirmarlo con maestría. Otra historia de violencia, como era de esperar. Violencia dura, seca, grave, que no solo se presenta en las escenas de acción sino que abarca cada fotograma con una atmósfera fría, con planos cortos, cerrados, claustrofñobicos, que ponen al espectador en guardia en todo momento. Cronenberg lleva así un poquito más allá las bases en que se cimentaba su última cinta. Si Tarantino es el rey del "artificio violento", incluso näif, Cronenberg reivindica una violencia hiperrealista, al servicio de la película, de la historia, mediante la incursión de un policía que se infiltra como chófer en la más importante mafia rusa que opera en Londres, huyendo de cualquier arquetipo o modelo a seguir en el ya muy tratado cine de gangsters y mafias.

La historia se desata cuando una joven de tan solo 14 años muere al dar a luz en un hospital de la ciudad. La enfermera que la atiende, Anna (la siempre solvente Noami Watts), recoje de su bolso un diario en ruso con la intención de encontrar una dirección, pero que en realidad esconde un pasado oscuro que vincula a la familia para la que trabaja Nikolai (la mejor versión de Viggo Mortensen). A partir de ahí la historia se desglosa en dos tramas paralelas pese a mantener una cohesión magnífica, entre la busqueda de la verdad y de la familia de la chica muerta de Anna y el fulgurante ascenso de Nikolai en la propia mafia. A partir del momento en que entra "oficialmente" en la familia, Nikolai aspira a lo más alto. Bajo la mirada que Mortensen da a su personaje se pueden ver los restos derruidos de un hombre probablemente bueno (al menos, humano) al que la ambición y las situaciones límite que vive le llevan a aspirar a jugar un papel importante de verdad en su nueva familia.
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La historia se desarrolla sin altibajos, de modo preciso y coherente, gana en intensidad y dramatismo para dejarnos la mejor escena de acción del 2007 (la del baño turco) y si bien el guión es imperfecto en la última parte de película, logra desembocar definitivamente al menos en una acertada imagen fija de un hombre totalmente solo, con la mirada perdida, que duda de quién fué y, de cualquier modo, no sabe en qué se ha convertido.

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- La escena inicial, la de la sauna. La violencia hiperrealista de Cronenberg.
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- Las imperfecciones del guión en la parte final (y la escena del muelle).

[NOTA]
8.5

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